La traducción como caso de contacto de lenguas

JAVIER MUÑOZ MARTÍN y MARÍA VALDIVIESO BLANCO

Consejo de la Unión Europea: El español, lengua de traducción
Congresos internacionales de ESLETRA

Ya MOUNIN llamó al traductor «bilingue professionnel». La traducción es, en efecto, un caso especial de contacto de lenguas, y ello por dos motivos. En primer lugar, «bilingue par définition, le traducteur est bien [...] le lieu d'un contact entre deux [...] langues employées alternativement par le même individu» (MOUNIN 1963: 4).

Sólo por este hecho, el traductor ya se ve sometido a la interferencia de una de las lenguas en la otra. Al utilizar la lengua extranjera, por ejemplo, lo hará con interferencias de la suya materna. En segundo lugar, al traducir el contacto se establece de otro modo. La influencia la ejerce la lengua inicial en la final. La traducción consiste precisamente en convertir un mensaje de un código a otro. Por obra de la interferencia, el mensaje arrastra «adherencias formales» del código inicial y las estampa en el final, alterándolo en consecuencia. El mensaje es así bisagra entre las lenguas, la interfaz sustancial de dos elementos formales. En la afirmación de MOUNIN hay, sin embargo, un elemento clave, y es la palabra «profesional». El traductor es, en efecto, un profesional de la lengua. Esto quiere decir que se le supone dotado de mecanismos interiorizados, de técnicas de reconocimiento de la interferencia y de resistencia a ella: La traduction, bien qu'étant une situation non contestable de contact de langues, en serait décrite comme le cas-limite : celui, statistiquement très rare, où la résistance aux conséquences habituelles du bilinguisme est la plus consciente et la plus organisée; le cas où le locuteur bilingue lutte consciemment contre toute déviation de la norme linguistique, contre toute interférence (Ibid.: 5).

Curiosamente el propio autor reconoce, por otra parte, que esta competencia lingüística específica no hace al traductor inmune ante la interferencia: …l'influence de la langue qu'il traduit sur la langue dans laquelle il traduit peut être décelée par des interférences particulières, qui, dans ce cas précis, sont des erreurs ou fautes de traduction, ou bien des comportements linguistiques très marqués chez les traducteurs : le goût des néologismes étrangers, la tendance aux emprunts, aux calques… (Ibid.: 4).

Más adelante veremos lo que esto supone en el caso particular de la traducción institucional.

 

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